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Día del callo

domingo, 20 de diciembre de 2009

Hoy cumple años Elena Maria Isabel Dominica de Silos de Borbón y Grecia; conocida por la plebe como la Infanta Elena, y conocida en su casa como “el callo”.

Elena es hija primogénita del rey Juan Carlos I y su esposa Sofía. Pero ocupa el cuarto lugar en la línea de sucesión (de querer ser reina, su hermano Felipe y sus sobrinas Leonor y Sofía deberían sufrir “accidentales accidentes”).


Elena estudió en el Colegio Santa Maria del Camino (que no es un colegio de barrio, situado en un camino) y en la Escuela Universitaria (Escuni) de Madrid estudió magisterio. Se diplomó como profesora de EGB, especializada en lengua inglesa.

Trabajó en su colegio, el que no queda en un camino, y realizó un curso de Sociología y Educación en la Universidad de Exeter (U.K). Según declaró “me sorprendí que el primer día de clase, ya fuese todo en inglés”. Finalmente, en 1993 completó la Licenciatura en Ciencias de la Educación en la Universidad de Comillas (con una nota de asterisco y arroba).


En 1995, en Sevilla, se casó con Jaime de Marichalar. Con el que tuvo dos hijos (cuyos nombres son demasiado largos para detallar aquí). Tras 13 años de matrimonio, la casa real anunció “un cese temporal de la convivencia matrimonial”. Está fórmula ha permitido al consorte (Jaime) seguir siendo Duque de Lugo (y disfrutar de los descuentos en el súper que esto comporta). Según rumores y fuentes poco fiables (de los que nos hacemos eco porque somos unas porteras cotillas), Elena alegó el “consumo de cocaína” de su esposo en la solicitud de nulidad canónica (como tienen dos hijos no podía alegar que el matrimonio no había sido consumado. Lo cual, viéndola, podría llegar a ser creíble).

Actualmente, el proceso de divorcio está en marcha.


Elena recibe un sueldo de 200.000€ anuales de la Fundación MAPFRE, en la que “trabaja” (advierta el uso de comillas en el verbo trabaja) y vive en un modesto pisito de 468 m2.

El recambio

lunes, 30 de noviembre de 2009



A los Viajeros en el Tiempo, como a tantos, nos gusta Japón (a mi, personalmente, me gustan las Idols japonesas). Pero Japón es un país de contrastes, y también tiene lacras sociales. Entre ellas: la familia real… (¡Ahí va lo que ha dicho!)


Pero dejemos de cosas serias y volvamos al humor…


Tal día como hoy de 1965, nacía el segundo hijo del emperador: el príncipe Akishino, conocido como Fumihito.
Este buen señor, doctor en ciencias y doctor honoris causa por SEIS universidades (¡qué pelotas!), ostenta el título de Shin-no (Rey superior). Pero pese a este título tan ostentoso, este buen señor no es más que “el recambio”. Sí. Fumihito es “el plan B” por si al príncipe heredero, Naruhito, le ocurriera algo.


¿Qué se puede hacer en la vida si eres un “segundo plato”, lo tienes todo resuelto y no eres un cabroncete asesino de hermanos mayores?
Pues tener hijos.
Diréis que no hay para tanto…pero seguid leyendo…
El heredero Naruhito y su esposa, Masako, pasaron ocho años intentando tener descendencia (para asegurar la estirpe). Mientras todo el país (y la prensa del cuore) estaban pendientes de las falsas alarmas, el bueno de Fumihito, liberado de toda presión, embarazaba una, otra y una tercera vez a su esposa, Kiko (que obviamente no es diminutivo de Francisco). Y así, nacieron Mako, Kako y Hisahito.

Que al príncipe heredero le hizo “gracia” ser tres veces tío antes de lograr ser padre, no se lo cree nadie. Seguro que se mordía las uñas por las esquinas.


Estampa de una familia que nunca ha pegado un sello

El ancianuco del centro es el emperador, a su lado, su anciana esposa, y al lado de ésta, el príncipe heredero Naruhito. Fumihito es ese señor con aspecto de mayordomo incomodo de la esquina izquierda, el del bigote.

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miércoles, 8 de julio de 2009


Un 8 de julio, pero de 1839, nació el que está considerado como el hombre más rico de la historia
- ¿El tío Gilito? –preguntará el lector avispado.
(Pues no, porque he dicho hombre, y el tío Gilito es un pato)
Hablamos de John Davison Rockefeller.


Este empresario norteamericano, fundador de la petrolera Standard Oil (hoy ExxonMobil) supo hacer prosperar su industria a base de absorber competidores, lograr descuentos con los ferrocarriles y quizás otros chanchullos (Ninguna persona se hace rica por las buenas, así que, sin acusar de nada a nadie, ponemos a su fortuna algunos interrogantes).

Lo que si es cierto, es que el señor Rockefeller trabajaba más horas que un reloj y su estrés profesional llegó a tal extremo que a los 53 años parecía un viejuno. Los más costosos y modernos tratamientos no lograron que recuperase la salud.

Viendo peligrar su vida, decidió aflojar su carga de trabajo, alimentarse mejor y, sobretodo, descansar más. Y así, logró alargar su vida algunos años más; concretamente… ¡45 años más!

Lo que nos da pistas bastante claras que no es el trabajo ni el dinero lo que alargan la vida, sino el descanso, alimentarse bien, trabajar poco y, claro está, ser inmensamente rico.

¿Y cómo llegamos a ser inmensamente ricos? (Eso, eso, vamos a lo que nos interesa). Rockefeller nos dejo estas palabras:

El crecimiento de un gran negocio es simplemente la supervivencia del más apto... La bella rosa estadounidense sólo puede lograr el máximo de su esplendor y perfume que nos encantan, si sacrificamos a los capullos que crecen a su alrededor. Esto no es una tendencia maligna en los negocios. Es simplemente el resultado de una combinación de una ley de la naturaleza con una ley de Dios.

¡A sacrificar capullos!, se ha dicho.