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El recambio

lunes, 30 de noviembre de 2009



A los Viajeros en el Tiempo, como a tantos, nos gusta Japón (a mi, personalmente, me gustan las Idols japonesas). Pero Japón es un país de contrastes, y también tiene lacras sociales. Entre ellas: la familia real… (¡Ahí va lo que ha dicho!)


Pero dejemos de cosas serias y volvamos al humor…


Tal día como hoy de 1965, nacía el segundo hijo del emperador: el príncipe Akishino, conocido como Fumihito.
Este buen señor, doctor en ciencias y doctor honoris causa por SEIS universidades (¡qué pelotas!), ostenta el título de Shin-no (Rey superior). Pero pese a este título tan ostentoso, este buen señor no es más que “el recambio”. Sí. Fumihito es “el plan B” por si al príncipe heredero, Naruhito, le ocurriera algo.


¿Qué se puede hacer en la vida si eres un “segundo plato”, lo tienes todo resuelto y no eres un cabroncete asesino de hermanos mayores?
Pues tener hijos.
Diréis que no hay para tanto…pero seguid leyendo…
El heredero Naruhito y su esposa, Masako, pasaron ocho años intentando tener descendencia (para asegurar la estirpe). Mientras todo el país (y la prensa del cuore) estaban pendientes de las falsas alarmas, el bueno de Fumihito, liberado de toda presión, embarazaba una, otra y una tercera vez a su esposa, Kiko (que obviamente no es diminutivo de Francisco). Y así, nacieron Mako, Kako y Hisahito.

Que al príncipe heredero le hizo “gracia” ser tres veces tío antes de lograr ser padre, no se lo cree nadie. Seguro que se mordía las uñas por las esquinas.


Estampa de una familia que nunca ha pegado un sello

El ancianuco del centro es el emperador, a su lado, su anciana esposa, y al lado de ésta, el príncipe heredero Naruhito. Fumihito es ese señor con aspecto de mayordomo incomodo de la esquina izquierda, el del bigote.

miércoles, 2 de septiembre de 2009

Un día como hoy del año 44 a.C (antes de cenar), la reina egipcia Cleopatra VII (de las seis Cleopatras anteriores poco se sabe, ¿verdad?) nombró corregente de Egipto a su hijo: Ptolomeo XV Filópator Filómetor César; o como era conocido en su casa, “Cesarión”.


Aquí un relieve en el templo de Dendera donde se ve a Cesarión y su madre. El escultor les pilló el lado bueno.


Cesarión era el hijo de Cleopatra y Julio Cesar. Vivió en Roma hasta que su padre fue asesinado (Clic aquí pa’ver). A su regreso a Egipto, su madre lo sentó en el trono (tenía 3 años) (por lo cual es probable que el trono tuviera que limpiarse cuando el Rey de Reyes se hacia popó encima). Cuando Cesar fue deificado, Cleopatra, aliada con Marco Antonio, traman para que Cesarión sea considerado heredero legítimo de Cesar, es decir: rey de Roma.

Algo a lo que Octavio (elevado a si mismo a: Octavio Cesar), jefazo de Roma según el acuerdo del triunvirato (Octavio-Marco Antonio – Lépido) no parece muy de acuerdo. Para limar asperezas, inicia una campaña de conquista hacia Egipto, en la que derrota a Marco Antonio y se planta en la capital. Marco Antonio muere, Cleopatra se suicida y… ¿y Cesarión?

Cleopatra lo había mandado de viaje de huída hacía la India, pero fue capturado por los romanos. Fue degollado un día de agosto del año 30 a.C

Octavio Cesar afirmó que era necesario, pues ya había “demasiado césares” (contando al gran Julio, y a él mismo, que se había pillado ya el apellido).