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miércoles, 8 de julio de 2009


Un 8 de julio, pero de 1839, nació el que está considerado como el hombre más rico de la historia
- ¿El tío Gilito? –preguntará el lector avispado.
(Pues no, porque he dicho hombre, y el tío Gilito es un pato)
Hablamos de John Davison Rockefeller.


Este empresario norteamericano, fundador de la petrolera Standard Oil (hoy ExxonMobil) supo hacer prosperar su industria a base de absorber competidores, lograr descuentos con los ferrocarriles y quizás otros chanchullos (Ninguna persona se hace rica por las buenas, así que, sin acusar de nada a nadie, ponemos a su fortuna algunos interrogantes).

Lo que si es cierto, es que el señor Rockefeller trabajaba más horas que un reloj y su estrés profesional llegó a tal extremo que a los 53 años parecía un viejuno. Los más costosos y modernos tratamientos no lograron que recuperase la salud.

Viendo peligrar su vida, decidió aflojar su carga de trabajo, alimentarse mejor y, sobretodo, descansar más. Y así, logró alargar su vida algunos años más; concretamente… ¡45 años más!

Lo que nos da pistas bastante claras que no es el trabajo ni el dinero lo que alargan la vida, sino el descanso, alimentarse bien, trabajar poco y, claro está, ser inmensamente rico.

¿Y cómo llegamos a ser inmensamente ricos? (Eso, eso, vamos a lo que nos interesa). Rockefeller nos dejo estas palabras:

El crecimiento de un gran negocio es simplemente la supervivencia del más apto... La bella rosa estadounidense sólo puede lograr el máximo de su esplendor y perfume que nos encantan, si sacrificamos a los capullos que crecen a su alrededor. Esto no es una tendencia maligna en los negocios. Es simplemente el resultado de una combinación de una ley de la naturaleza con una ley de Dios.

¡A sacrificar capullos!, se ha dicho.

Piratas, pintores y botánicos

martes, 7 de julio de 2009

Seguro que si pronuncio el nombre de William Turner lo primero que se le vendría a la cabeza a millones de fans alocadas es el careto de Orlando Bloom (Orly para las amigas y las groupies) y su moldeado cuerpo vestido de pirata junto a Johnny Deep y Keira Knightley. Porque William Turner es el nombre del corsario de buen corazón que aquí el amigo interpreta en la trilogía de Piratas del Caribe.

Un grupúsculo más pequeño de intelectuales interesados por el arte diría que me refiero a William Turner el pintor de paisajes ingleses (y es de agradecer que hayan pensado en un pintor antes que en un actor).

Pero si digo que William Turner, antes que bandido de los mares, fue botánico y ornitólogo, muy probablemente esas fans me miren con cara de "no hay botánicos en Piratas del Caribe" y los intelectuales como diciendo "Turner pintaba paisajes con plantas pero no por ello se dedicaba a la botánica".

No, claro que no. Porque yo no me refiero al guaperas Bloom sino al William Turner, botánico y ornitólogo, como antes decía, que tal día como hoy pero de 1568 murió en Londres y famoso por haber castigado a un adúltero a hacer penitencia en público y llevando un gorro cuadrado como el de los obispos (más tarde enseñó a su perro a mangar dichos gorros de las mismísimas sagradas cabezas de estos hombres).




El jardín botánico de Londres

Maupassant

lunes, 6 de julio de 2009


No recuerdo cómo tropecé con los cuentos de Guy de Maupassant, pero sí que fue el primer autor por el que sentí profundo y sincero respeto (a la par que aquella envidia de “escribe lo que quisiera escribir yo”, algo que, sinceramente, une más que la admiración, que suele ser pasajera).

Encontré en aquellos textos algo conocido, unos lugares comunes, pese a la distancia en el tiempo (¿pero qué es la distancia en el tiempo si la historia es cíclica y todo vuelve como orillas a la mar?).

Sigo asombrado por la modernidad de sus historias y por el carácter alucinatorio y atrevido de sus relatos.

Sepultado por la fama de sus colegas contemporáneos (Zola, Flaubert,…) Maupassant deriva del realismo/naturismo inicial hacia algo más desquiciado, que lo acerca a Poe.

Husmeando en su biografía, uno se pregunta si esa obsesión anormal de sus personajes no proviene, en realidad, de las enfermedades que padecía el propio autor. Esta anormalidad, en lugar de desmerecerlo, lo eleva a la cúspide de “los malditos y olvidados” –un hall of fame ante el que me arrodillo y del que considero fiel devoto.



Tal día como hoy, un 6 de julio, pero de 1893, fallece Guy de Maupassant en la clínica donde se encontraba recluido, tras un intento de suicidio.

Para ampliar conocimientos, visitad: http://www.iesxunqueira1.com/maupassant/


Astronomía

domingo, 5 de julio de 2009

Ya sabemos que Oriente nos lleva ventaja en todo o casi todo (lo tecnológico, claro). Y en lo que es la carrera espacial también. Se puede pensar fácilmente que los Estados Unidos han sido los pioneros en investigar seriamente todas esas cosillas que pululan por ahí fuera, esos objetos tan terribles y hermosos que flotan en el vacío, pero si no hubiese sido por los orientales hoy no sabríamos nada del espacio exterior.

Y el seguiente es tan sólo un ejemplo de tantos.

Porque tal día como hoy, en 1054, los astrónomos chinos (sí, los chinos nos llevaban años de ventaja y además tenían astrónomos, mientras nosotros teníamos guerreros y, ya a esas alturas, leyes contra los judíos) registraron la explosión de la supernova que dio origen a la Nebulosa del Cangrejo.



Aquí la Nebulosa




Aquí un astrónomo chino (o un chino astrónomo, como se desee).

Va de médicos

sábado, 4 de julio de 2009


Estados Unidos tiene la costumbre de hacer tanto bombo de sus tradiciones, que da rabia cómo sepulta las de los demás.
Ya sabemos que el 4 de julio es el día de la Independencia, gracias.
Es por ello que quisiera apuntar el telescopio hacia abajo y mencionar la celebración de hoy, 4 de julio, en Argentina:
El día del médico rural.


Aunque la instauración de tal fecha no llega ni a los diez años de antigüedad, y que se hizo como homenaje al doctor Esteban Laureano Maradona (Austero médico que ejerció durante años su profesión de forma altruista entre los pobres y los indígenas) bien merecen un reconocimiento, los médicos.
No esos grandes doctores que se creen Dios; no esos que despachan pacientes como un vulgar apretador de tornillos en una fábrica, sino el médico que REALMENTE sigue el juramento hipocrático (que le insta a hacer el bien a sus semejantes) y que, en cierto modo, acompaña al paciente a lo largo de una vida.

Como, mucho mejor que yo, dijo Alejandro Dumas en una novela:
“Prefiero un médico amigo antes que el mejor médico.”

Y yo prefiero a Betty Page de enfermera antes que cualquier médico.


Satélite a esta reflexión, unos deberes voluntarios:
* Leer el manga de Syuho Sato: Say hello to Black Jack (13 volúmenes; editado por Glénat).



Cuando una mañana...

viernes, 3 de julio de 2009

Cuando una mañana Gregor Samsa se despertó después de un sueño intranquilo, se encontró en su cama transformado en un espantoso insecto.

Este fragmento que creo que todos conocemos pertenece a una de las obras más significativas y famosas de la historia de la literatura, La metamorfosis.

Tal día como hoy, en 1883, nacía su autor, Franz Kafka, escritor checo que vivía en el límite del guetto de Praga pendiente de que no se le escapase la pelota unos metros más allá cuando jugaba, porque aquello era ya territorio ario.



El señor Kafka, muy elegante con su traje.

Es curioso que siendo un hombre con un genio literario tan acentuado muriese en un sanatorio aquejado de una enfermedad que le impedía tragar con normalidad. Nunca me lo había imaginado alimentándose de líquidos, como cualquier persona que padezca este tipo de dolencia.


Puede que sea porque nunca me imagino a los escritores (a los buenos, se entiende) como personas normales, o a lo mejor es que no quiero que sean normales.

Este es mi homenaje a Franz Kafka, y a su obra más conocida, que leí hace mucho tiempo y que consiguió conmoverme.

Lectores leídos

jueves, 2 de julio de 2009

A los viajeros del tiempo nos gustan los libros. Nos gustan para leer, no para comerlos, ¿eh? Porque hay algunos autores que son intragables y otros que producen verdaderos retortijones de barriga.

Tal día como hoy, un dos de julio, nació un autor que también fue lector voraz y librero de profesión: Herman Hesse.





Una hora después de la medianoche, intento componer unas canciones románticas a medio camino entre el rastro de un sueño, algo trágico, y un compendio biográfico. Desde bajo las ruedas de la ciudad, dedico este post a una de mis amig@s, con quien pasé el último verano de Klingsor, pasando las tardes entretenidos con el juego de los abalorios (censurado).

Lectores los dos de Siddharta.

Su nombre no es ni Demian ni Gertrudis, ni Edmund, ni Peter Camenzind, sino todos ellos y muchos más. Como un lobo estepario, sigue su propio viaje al oriente, una ruta interior que la lleva a investigar sobre la guerra y la paz ¡hititas! XD

Nuestro encuentro en esta fugaz existencia es algo más que tres momentos de una vida. Y ahora que tenemos un pasatiempos, cultural, entre manos, quiero darle las gracias por seguirme (y empujarme) en mis locuras.

Y para explicar este último párrafo, amasijo de obras y cursis palabras, una cita del propio Hesse:

Hacer versos malos depara más felicidad que leer los versos más bellos.